Viviendo el futuro.

Parece como si el mundo no apreciara que llegamos al año 2000, es como si no existiera el esperado siglo 21, y una década después somos incapaces de advertir que estamos en el futuro. El hecho de que no haya coches sobrevolando nuestras cabezas es simplemente porque no son necesarios. La creación de los vehículos fue toda una revolución para las comunicaciones, y por eso no nos hacen falta, porque las comunicaciones actuales son mucho mejores, estamos en una revolución aunque muy poca gente lo este notando.

Este es el siglo de la información y la comunicación, se han roto todo tipo de fronteras tanto políticas como geográficas y económicas. Estamos en una época de comunicación horizontal, todos estamos en el mismo saco, igual puedo estar en contacto con mi hermano pequeño que con un astronauta de la nasa vía twitter, o seguir los últimos movimientos de Eduard Punset en Facebook. Todos somos lo mismo en la red, y todos nos alimentamos de lo mismo.

Podría suponer esto problemas de sobrealimentación? no hay problema, selecciono la información que me llega a cada momento mediante el RSS, basta de buscar como un loco por toda la red, mis intereses llegaran a mí por ellos mismos, tan solo tengo que seleccionar los blogs que quiero leer y aparecerán en mi lector.

Esto tan sólo es la punta del iceberg, unas pequeñas pinceladas de lo que nos depara el nuevo siglo y que espero que dentro de poco os apasione tanto como a mi.

Empezar de 0

Llevo un rato buscando el mail de un profesor de la universidad que controla mucho el tema de las nuevas tecnologías 2.0.

El mail empezaba preguntando que debía hacer con mi blog ya que lo tenia desestructurado y quería cambiarle el enfoque. Lo he borrado.

Acto seguido he empezado a escribir preguntándole dónde podía obtener información sobre toda esta tecnología ya que me sentía preparado para utilizarla pero no para enseñarla a otras personas. Lo he borrado.

Finalmente no le he escrito, pues mientras escribía me autorespondía, para cambiar el enfoque del blog lo que tengo que hacer es cambiar el enfoque y reestructurarlo, para obtener información… ¿que clase de pregunta es esa en el universo del 2.0? ¿En el siglo de la información y comunicación? He observado en segundos el miedo que produce lanzarse a la ola de las nuevas tecnologías, la sensación que dan de ir perdido y de que todo avanza más rápido que tu y te sobrepasa. Y la verdad es que son así.

No hay que temerlas, no hay que conocerlas, no hay que dominarlas, el término “navegar” es idóneo, no puedes especializarte o dedicarle mucho tiempo a conocer como funciona una herramienta como “twitter” porque puede que mañana “twitter” no exista. Tampoco puedes estar eternamente buscando nuevas aplicaciones o herramientas porque estas son infinitas. Tan solo puedes surcar la ola, manteniendo el equilibro conseguiremos estar sobre la cresta.

Y ahora ha actualizar “www.cabeza.wordpress.com”.

K.O.

Transcribo un texto que he encontrado entre mis notas, no se cuando lo escribí ni de que va. Pero me ha gustado.

 

La oscuridad lo envolvía todo, apenas sentía mi cuerpo. Pero no era como si estuviera flotando plácidamente no, ere todo lo contrario a la placidez y también al dolor, y aquello me aterraba, no podía sentir nada, pensar nada, tan solo el vacio, la oscuridad, estaba muerto? Había vuelto a la nada de la que naci?. Cada vez este estado me sumergía más y más en una vorágine de ansiedad que quemaba y consumía mi estomago. Mi estomago! después de horas cuando sentía que la ansiedad de la muerte ardía en mi interior descubrí que sentía mi estomago ardiendo. No era muy agradable pero centrarse en aquello me permitía aferrarme a la vida.

El temor a la muerte hacía que me sintiera más vivo y la vida hacía que temiese a la muerte y al dolor más que nada en el mundo. Entonces sentí, sentí, que todos mis sentidos se reactivaban a la vez para decirme que mi cabeza acababa de estamparse contra el suelo, la boca me sabía a sangre, de hecho tenía restos de sangre seca en el interior de ella. El único ojo que apenas podía abrir lo veía todo borroso y gris, mis oídos pitaban sin cesar mientras escuchaban una voz grave y distorsionada diciendo: – Que pases una buena estancia capullo. La risa que le siguió se quedo en mi cerebro repitiéndose continuamente aunque está ya hubiera cesado en la realidad, era terrible. No se cuanto tiempo pase así pero en aquel momento escuche una voz que parecía más amistosa, me pregunto si estaba bien. Note como me agarraban y me daban la vuelta lentamente aunque para mí fue el zarandeo más doloroso de mi existencia, sentí todas las partes de mi cuerpo de golpe y todas me dolían terriblemente. Durante mi último horrendo quejido vi la silueta de una cara ensombrecida y distorsionada que trataba de hablarme, pero ya no escuchaba, ya no sentía y muy pronto ya no veía.