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Mis historias y relatos

K.O.

Transcribo un texto que he encontrado entre mis notas, no se cuando lo escribí ni de que va. Pero me ha gustado.

 

La oscuridad lo envolvía todo, apenas sentía mi cuerpo. Pero no era como si estuviera flotando plácidamente no, ere todo lo contrario a la placidez y también al dolor, y aquello me aterraba, no podía sentir nada, pensar nada, tan solo el vacio, la oscuridad, estaba muerto? Había vuelto a la nada de la que naci?. Cada vez este estado me sumergía más y más en una vorágine de ansiedad que quemaba y consumía mi estomago. Mi estomago! después de horas cuando sentía que la ansiedad de la muerte ardía en mi interior descubrí que sentía mi estomago ardiendo. No era muy agradable pero centrarse en aquello me permitía aferrarme a la vida.

El temor a la muerte hacía que me sintiera más vivo y la vida hacía que temiese a la muerte y al dolor más que nada en el mundo. Entonces sentí, sentí, que todos mis sentidos se reactivaban a la vez para decirme que mi cabeza acababa de estamparse contra el suelo, la boca me sabía a sangre, de hecho tenía restos de sangre seca en el interior de ella. El único ojo que apenas podía abrir lo veía todo borroso y gris, mis oídos pitaban sin cesar mientras escuchaban una voz grave y distorsionada diciendo: – Que pases una buena estancia capullo. La risa que le siguió se quedo en mi cerebro repitiéndose continuamente aunque está ya hubiera cesado en la realidad, era terrible. No se cuanto tiempo pase así pero en aquel momento escuche una voz que parecía más amistosa, me pregunto si estaba bien. Note como me agarraban y me daban la vuelta lentamente aunque para mí fue el zarandeo más doloroso de mi existencia, sentí todas las partes de mi cuerpo de golpe y todas me dolían terriblemente. Durante mi último horrendo quejido vi la silueta de una cara ensombrecida y distorsionada que trataba de hablarme, pero ya no escuchaba, ya no sentía y muy pronto ya no veía.

 

Los Morgëndonsenn

Los Morgëndonsenn son una extraña familia búlgara que no dispone de agua corriente en su casa, así que cada día tienen que bajar al río para coger agua.

Un buen día, bueno más que bueno era malo y más que malo era bueno depende siempre del punto de vista, Romualdo Morgëndonsenn, el pequeño de la familia, bajo al río que estaba medio lleno, bueno más que lleno estaba medio vació depende siempre del punto de vista. La cosa es que el pequeño Romualdo Morgëndonsen de Bulgaria acabo resbalando y cayendo con suerte, sin suerte, por azar y por destino, en el fondo del río que estaba medio lleno y medio vacío. Romualdo salió  a flote, no tenia mucha experiencia en el arte del nado pero nado y nado para mantener su cabeza fuera del agua mientras esta le arrastraba y le arrastraba. Por desgracia y sin gracia acabo entrando en un acuífero subterráneo, muy muy oscuro, pero consiguió ver porque acabo agarrado a un saliente justo debajo de un pozo.

Entonces allí estaba, allí lo vio, lo más terrible jamás inimaginable, algo estaba reptando por las aguas dirigiéndose hacia él, hacia el pequeño Romualdo Morgëndonsenn, que perdió el control de sus esfínteres del terror que le causaba aquella criatura reptante provinente de otro mundo, pues aquello no podía ser real no podía existir en aquél planeta, sus formas eran aberrantes, origen de las mutaciones más gargantuescas, seguro que Darwin cambiaría toda su teoría si hubiera visto semejante monstruosidad. En aquel momento el monstruo percibió que Romualdo había entrado en su “hogar-cueva” y lo estaba ensuciando. Como un rallo se abalanzó sobre él, pudiendo distinguir entonces como abría unas enormes fauces plagadas de colmillos y babas mientras el agua entraba en su boca como si fuese un desagüe recién desatascado. Romualdo no podía creer lo que estaba viendo iba a morir devorado y triturado dentro de aquél monstruo sin poder hacer nada para evitarlo, empezó a gritar agarrado con mucha fuerza a aquel saliente como si quisiera arrancarlo mientras las lagrimas caían como una cascada por sus mejillas, el monstruo cada vez estaba más y más cerca abriendo más y más su boca dejando ver el horror que le esperaba en su interior y dejando salir un fétido aliento a humedad y pudedumbre como si fuera un portal al mismísimo averno. Cada vez estaba más y más cerca del pequeño Morgëndonsenn que gritaba y se agarraba cada vez con más fuerza, el monstruo estaba tan cerca de él que desde allí podía ver el fondo de sus entrañas, el pobre niño ya estaba casi dentro de la boca de la horrible abominación.

Entonces justo en aquél momento, como cualquier buen guionista de cualquier superproducción de Hollywood me quede sin ideas para acabar la historia.     FIN.